Aunque a ella se le conozca como Helena de Troya, no es que Helena fuese de Troya, sino de Esparta, y ella era la mujer más bella del mundo. Paris era un príncipe que procedía de Troya, el cual la diosa del amor, Afrodita, le había prometido a la mujer más bella del mundo. Así que el amor entre Paris y Helena estaba decidido por los dioses, podíamos decir que... estaba predestinado. Un día estaba Helena en su palacio de Esparta, junto a su marido Menelao, y apareció por allí el príncipe troyano Paris. Como era de costumbre por las leyes de hospitalidad en la Grecia antigua, le dieron alojamiento y le agasajaron con banquetes, regalos y pasar buenos ratos. Paris, no podía apartar la mirada de la hermosa Helena, y Helena, no podía dejar de mirar a aquel joven príncipe que por fuerza tenía que ser el famoso Príncipe Azul.
Y así es como empezó la guerra más famosa de todos los tiempos: la guerra de Troya.


